El comienzo de la aventura
La lluvia caía tan apresurada sobre nosotros pero era la alegría la que nos rodeaba mientras corríamos por calles desiertas, no quería perderle el paso a Irina, parecía saber algo que yo no, estaba muy entusiasmada y mis pisadas salpicaban cada vez más fuerte, era muy rápida, yo siempre perdía en nuestras carreras sin embargo daba igual porqué parecíamos solos en esa inmensa melodía que se pronunciaba sobre nosotros, entre vientos y chaparrones. Cuando al fin llegamos a una especie de esquina se detuvo, me miro fijamente y su sonrisa se esbozo como un día soleado, no entendía pero le devolví la sonrisa porqué era nuestro lenguaje favorito. Miré al cielo y aún las gotas caían en mi cara como una bendición, ella tomo de mi mano y me pidió cerrar los ojos, por supuesto le hice caso. ¿Cómo iba a decirle que no? Es Iri, hasta podría deducir que ella conjuro a la lluvia para que salgamos a jugar juntos. Ahora con mis ojos cerrados íbamos caminando más despacio y podía sentir...