El lugar donde empezó todo
Desperté tan abruptamente luego de un extraño sueño que se me olvidó en el momento que abrí los ojos, aún así quedó una sensación extraña dentro mío. Enseguida vi a Leti sentada en una ventana observando el cielo, parecía hacer un cuadro con la mirada, me acerqué lo más perezoso posible, se dio vuelta y exclamó: !Ya era hora dormilón! Yo sólo me reí porque sabe que me gusta dormir mucho. Enseguida me percaté que no había nadie y ni siquiera estaba el ermitaño, Leti me contó que fue a meditar al bosque pero no le permitió salir a ella, me levanté como pude y me desperecé muy lento, me acerque a observar los detalles de la casa que parecía más una madriguera, había una extraña luz que entraba por las ventanas, estaba lleno de símbolos y detalles en todas las paredes y pilares ya que era de madera, parecía roble antiguo. Recorrí los pasillos con mucho asombro pasando la mano por todas las paredes como cuando iba a la escuela, era más grande de lo que aparentaba de noche, hasta que en un momento empecé a correr hasta un pasillo que parecía no terminar más y mis pies eran acariciados por la alfombra color azul que llegaba hasta el extremo, sin previo aviso me tropecé y gire en círculos hasta que me detuve contra una gran estantería, parecía la entrada a una biblioteca. Comenzó a caer un libro de lo más alto como si hubiera utilizado mi golpe para intentar volar como una libélula, extrañamente quedó de la tapa para arriba cuando de repente se abrió y sus hojas empezaron a volar y emitir luces para todos lados. Me asusté demasiado y observé a todos lados, no quería que me regañaran el primer día que llegué aquí. Intenté arrastrarme lo más que pude hasta acercarme a dicho libro y lo cerré con ambos brazos, como si estuviera abrazándolo aunque sirvió de poco porqué era tan fuerte que empezó a saltar conmigo aún encima, hasta que en un momento saltó tan alto que se volvió abrir pero debajo mío y empezamos a planear como si fuera Aladino arriba de la alfombra mágica, estaba aterrado.
Regrese volando donde estaba Leti y me miró moviendo su dedo acusador de arriba abajo mientras hacia caras feas. Ya me venía venir el reto. Después de dar varias vuelta por toda la sala termine cayendo de cabeza, otra vez, contra el suelo, Leti se acerco a ver como estaba y el libro empezó a moverse de un lugar a otro, en este punto ya no sabía si se estaba burlando de nosotros o que, parecía todo tenía vida acá. Finalmente volvió a emitir esas luces de antes y como si una fuerza gravitacional nos empujara terminamos en el suelo boca abajo moviendo nuestras patitas hacia el techo, mientras mirábamos las palabras bailar se elevaban sobre las hojas, parecían tener vida y contar su propia historia. Nosotros nos miramos extrañados y nos dimos cuenta que estaba comunicándose de alguna manera con nosotros. Las imágenes parecían salir haciendo de sombras y luces, aparecía una figura extraña y oscura que se elevaba entre los renglones como si estuviera cabalgando y un manto de nubes formaban un camino a su alrededor. Nuestras caras descolocadas se iluminaban por la exposición de colores que emitía ese cuento fantástico en 3D. De repente en esta historia aparecía una especie de árbol de frutos naranjas a lo que Leti grito despavorida "¡ES ESE ÁRBOL, EL DE MIS SUEÑOS!", yo la mire y le hice seña de silencio para poder seguir viendo que es lo que pasaba. Este árbol misterioso parecía enorme y en algún punto se empezaba a marchitar y todo se tornaba oscuro. ¿Qué relación tenia el extraño a caballo con este árbol? y sobre todo ¿Qué significaba todo esto? Por alguna razón empezaba a creer que nada de esto era casualidad, el libro, la biblioteca donde me tropecé, los sueños de Leti, ¿Qué estaba sucedió acá exactamente? ¿Estaba todo orquestado, incluso la secta de sapos? Justo antes de que pudiera pensar algo más la puerta se abrió ante nosotros. Parecía una película de suspenso mientras se abría y una luz nos enceguecía, solo pude cerrar el libro y empujarlo hacía abajo de una mesa ¿Estábamos ante el desenlace de esta historia tan extraña? Apenas pude darme cuenta que era el abuelito saltamos a abrazarlo lo más fuerte posible como si hubiéramos esperado durante días su regreso. El ermitaño que siempre transmitía esa extraña vibra de parecer un dulce hogar nos recibió con sus brazos abiertos, se agacho un poco y puso sus manos en nuestras cabezas, luego de abrir mis ojos me obsequio una pequeña rama con hojas secas del bosque, su aroma a frutos silvestre y naturaleza era muy fuerte. No le di mucha importancia y lo guarde en el bolsillo. Leti recibió una piedra con un símbolo extraño en el centro, estaba un poco húmedo. Solo dimos las gracias y nuestros gestos nos delataban ante tanta felicidad.
No obstante había algo que me inquietaba mucho y no dude en hacérselo saber al viejo. ¿Cuándo nos iba a permitir salir? Si bien toda esta aventura parecía épica me molestaba muchísimo la idea de estar sujetados y no poder volver a casa. De alguna forma extraña sentía que estuvimos aquí durante meses. Abuelito se sentó con suma paciencia y comenzó suspirando de forma muy pausada. Mientras empezaba a pronunciar palabras y murmullos afuera la tormenta parecía acoplarse al relato de Taid, como si fuera su banda sonora, a lo cuál pregunté para mi mismo "¿Otra vez lloviendo? ¿Cuándo iba a calmar la lluvia?"
Taid nos habló de una extraña oscuridad que acechaba todo el lugar, todo el bosque y los pueblos más allá de los árboles, "¡¿Hay mucho más que bosque?!" gritamos desaforados ambos niños. Taid solo movió su cabeza sutilmente de arriba a abajo. Tomó un poco de su pipa y volvió a resoplar sobre nosotros con un aroma que nos envolvía en lavanda y frutos del bosque, ese ultimo suspiro emitió una inmensa nube color rosado que nos envolvió a mi y a Leti, de repente estábamos en una especie de cielo nocturno contemplando un hermoso conjunto de estrellas ¿Cómo es esto posible? Grité para adentro mío, aterrado. Mi boca no se movía pero mis brazos eran transparentes, al igual que Leti completamente, parecíamos levitar en las nubes. Taid nos guiaba con sus dedos y nos acercamos a un inmenso cúmulos de árboles, el cielo delante nuestro se empezaba a iluminar y nos dimos cuentas en seguida que era el amanecer. Era el color naranja más impresionante que había visto en mi vida, se mezclaba con un rojizo hermoso, era una gran pintura impresionante, los rayos del sol asomándose aún acariciaban las estrellas arriba nuestro y la luna parecía danzar en armonía, podría jurar que era el nacimiento de la magia misma. Pero, ¿Qué era exactamente lo que el viejo nos quería mostrar? El abuelo nos llevo rápidamente hacia un punto especifico del bosque y pudimos ver a la distancia una extraña figura de negro. Parecía tener una túnica muy oscura y saltaba entre las ramas como si fuera el patio de su casa, estaba seguro de que escondía algo bajo sus trapos pero a tal distancia no llegaba a contemplarlo muy bien. De repente dio un salto muy alto y estiro su brazo casi como si fuera a tocar el cielo aunque, de su mano y su espalda se estiro una sombra muy tenebrosa y los colores de aquel bello amanecer empezaron a opacarse y perder su plenitud. Los rastros de aquellos reflejos empezaron a sucumbir ante aquel manto de oscuridad sorda. Estaba robándose los colores y justo antes de que termine ese tétrico ritual, el extraño encapuchado se dejo caer mientras los destellos se escondían debajo de su ropaje, y unas nubes aterradoras se empezaron adueñar del cielo. Cuando él caía quise acercarme flotando lo más rápido que mi cuerpo me dejaba y llegue a ver por un breve instante la mirada de aquel sujeto, sin embargo parecía que el efecto del suspiro de Taid terminó, porqué volvimos a la sala de aquella guarida, donde empezamos a comprender la inmensidad de este asunto del cual ya nos sentíamos parte. El lugar donde empezó todo
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